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Sacar la cabeza del agua, juntos

Un texto que acompaña el vídeo: invitación al codev, y una cita el jueves 7 de mayo

11 min de lectura
Sacar la cabeza del agua, juntos

Mira este vídeo de 3 min, resume todo el artículo. Es una invitación pública, a todos mis amigos y amigas, que no son arquitectos para nada, para arrancar un proyecto de ayuda colectiva. Se extiende a ti también.

Sacar la cabeza del agua, juntos

lo que no cabía en tres minutos de vídeo

Tres hechos que hacen que la ayuda mutua (codev - grupos de co-desarrollo entre pares) sea algo evidente:

Uno. Para salir de nuestras condiciones de trabajo tan dañinas, no hay que esperar ayuda de nadie más que de nosotros mismos; ni del Estado, ni de las instituciones, ni de figuras tutelares que vengan a salvarnos. Es uno mismo, y somos nosotros, entre varios, y ya está.

Dos. Y sin embargo, todos tenemos tesoros; no solo competencias técnicas, sino sobre todo nuestras experiencias, lo que hemos atravesado en nuestros baches y que no se aprende en ningún libro. Una forma de sabiduría práctica, no una verdad única; solo algo concreto que le dice al otro es posible.

Tres. Pero tenemos la cabeza bajo el agua; sin tiempo, sin espacio, sin energía. El oficio, el rendimiento, el aislamiento nos aplasta a todos, y cada uno sigue aguantando, solo, pensando que es solo él.

El círculo se cierra ahí, porque tenemos la cabeza bajo el agua no tenemos tiempo de levantarla para ir a buscar en los otros; y porque seguimos peleando solos, se queda bajo el agua.

Es estructural, no individual, y no se resuelve con un esfuerzo de voluntad extra sino con espacios dedicados, formalizados, regulares, afinados.


Por qué no vamos, de verdad

¿No habría un “confort” en estar bajo el agua, que es el de no tener que plantearse preguntas vertiginosas que nos esperan cuando el ruido y la agitación cesan?

Sé muy bien que la mayoría de las veces, este tipo de propuesta (codev, compartir, “depositarse juntos”) cae en saco roto. Primero porque da pereza mostrarse vulnerable con gente que no conoces mucho. Luego, porque no tenemos esa cultura, nunca la aprendimos; porque a menudo hay vergüenza (vergüenza de estar bajo presión, de quebrarse, de no aguantar, y que no querrías airear); y finalmente porque te dices que tienes amigos para eso. Salvo que cuando ves a tus amigos, no siempre tienes ganas de aguar el momento con tus problemas, te tomas un buen rato, sienta bien, hasta que vuelves a casa con tus cavilaciones en el estómago.

Es exactamente por eso que hacen falta espacios dedicados; no para sustituir a los amigos (al contrario, les quita el peso de tener que cargarlo todo), sino para darnos por fin un lugar donde lo que atravesamos es esperado, acogido, sin excusas que dar, en un marco dedicado, delimitado.


Lo que buscamos, y lo que no buscamos

Lo que no buscamos

No los sindicatos. No por desprecio: por lucidez sobre mi propia práctica. No voy, porque no tengo tiempo y porque no tengo ganas de estar en cosas duras, sin vínculo afectivo ni interés particular. Las estructuras heredadas (sindicatos, colegios, asociaciones) suponen una postura de combate o una homogeneidad de oficio que no tocan la cuerda del cuidado que busco.

No lo técnico. No está prohibido, es que cuando tengo un problema técnico, jurídico, reglamentario, observo que encuentro los recursos. No es ahí donde se bloquea. Lo que se bloquea está en otro sitio, suele estar más en lo profundo.

No la ayuda descendente. El mentor experto que sabe, que dispensa, no. Lo que describo es horizontal. Con amigos, con pares, con gente con quien tenemos vínculo.

Lo que buscamos, entonces

No una respuesta, un espacio. Un lugar donde poder deszoomar.

Porque lo que nos devora, en un oficio tan complicado como el nuestro, rara vez es la falta de información. Es la confusión. Son los márgenes, las zonas grises, lo que no tengo tiempo de ir a ver: la prospección que pospongo, la conversación conflictiva que aplaco, el algo que no sé cómo nombrar pero que me habita. Porque la confusión paraliza, estresa.

Poder hablar de ello, solo ser escuchado, devuelve el aire. Devuelve el movimiento. Da de nuevo acceso a lo que ya sabíamos, pero que no veíamos porque teníamos la cabeza en el manillar.


El codev, concretamente

Una hora y media, de a tres, con gente con quien ya hay un poco de confianza, idealmente un contexto común (primero amigos, y más tarde quizás otras personas de la red; empezar por quienes ya conocemos para entrenarse a mostrarse vulnerable, ya es mucho).

Cada uno por turno tiene 30 minutos para compartir un problema, algo que nos trabaja, que se atasca, que da vueltas, que rumia. Los otros dos escuchan primero, solo eso, estar ahí, atentos, reflejar o reformular lo que escuchan (eso ya basta, muy a menudo); y según lo que se pide, pueden luego compartir una experiencia (su propio vivido puesto al lado), o dar un consejo si tienen uno y se lo piden, siempre para ayudar a deszoomar, a ver lo que ya no veíamos.

Y también puede, muy sencillamente, servir para usar el tiempo como se quiera: ponerse al día con los amigos, hablar de lo que nos hace bien, contar algo que nos tocó. Para eso sirve también; el marco está para que haya un lugar en la semana, no para poner un programa en lugar del encuentro.

Mi experiencia: durante una formación muy intensa, entre varios amigos empezamos a practicar esto en trío, cada semana, para atravesar juntos la formación y sus sacudidas. Y bajo presión, el día J me decía a menudo que era demasiado y que había que cancelar; y cada vez que me iba, me decía que había sido uno de los momentos de mayor claridad, de toma de conciencia, de haberme sentido útil de la semana. Lo que nos decíamos que era genial: es práctico hablar entre nosotros, iba rápido porque hablábamos el mismo idioma y teníamos el mismo contexto, no había que reexplicar nada; y hablar de nuestros problemas con gente que nos entiende, hace bajar la presión, permite sentirse más legítimo, más confiado, deszoomar y desbloquear cosas en las que dábamos vueltas solos.

Sienta bien, la verdad.

Es todo, y ya es enorme.


VEN

CITA EL JUEVES PARA HACER LA FIESTA PRIMERO - PORQUE SÍ.

Y de bonus, puedes irte con dos personas elegidas para arrancar tu propio codev.

Este jueves 7 de mayo, en la Paname Brewing Company (PBC), 41bis quai de Loire, propongo una cita abierta. La idea es reencontrarse y hacer la fiesta: yo invito a mis amigos y amigas (no solo arquitectos, ni de lejos), tú haces lo mismo, y cada uno trae a quien quiera, comparte el vídeo a quien pueda tocarle (cuantos más perfiles diferentes el jueves, más materia tendrán los tríos que se formen). El pretexto es el encuentro y un concierto que empieza a las 20h30; también se puede venir solo para el concierto y está muy bien.

Antes del concierto, vamos a hacer un juego de encuentro, sencillo, diseñado para que nos descubramos unos a otros. Al final del juego, quienes quieran se van con un trío; y si no encontraste a tus dos personas en la sala, he desarrollado una pequeña app que conecta tus necesidades del momento con las competencias de los demás (y al revés), la usamos para ensamblar lo que puede ensamblarse.

Y para no dejarte solo después de este jueves, propongo animar una videollamada todas las semanas, en principio los viernes a la hora del almuerzo. Vienes o no vienes, está bien; sirve para presentarse a los otros tríos, completar los que estén incompletos, darse un marco común. Llegas como quieras: con un tema ya tratado en tu trío y que tienes ganas de ampliar, con una temática para explorar en más grande, o solo para quedarte con el resto del grupo en una temática colectiva. Marco ligero, presencia libre, ya está; y ya es una propuesta de verdad.

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Por qué importa

Es una cultura del cuidado que intentamos fabricar, contra la del derrape, del cada-uno-para-sí; de esa cultura no se sale por decreto, se sale por los espacios que construimos y sostenemos juntos, donde las transiciones y las dudas que arrastran tienen un espacio para depositarse. No hay ayuda que esperar no significa arréglate solo, significa lo contrario: la ayuda está en nosotros, y el gesto político es ponernos en condición de hacerla circular.


Lo que puedes hacer

Si el vídeo te habló, compártelo con dos o tres personas para quienes podría resonar.

Si tienes curiosidad pero no estás seguro/a, ven para el concierto a las 20h30, ya veremos qué pasa.

Y si tienes ganas de probar el asunto, ven a las 18h30 para el juego, y te vas con tu trío.

Hasta el jueves.


PS práctico: cita a las 18h30, juego de encuentro a las 19h, concierto a las 20h30. Paname Brewing Company (PBC), 41bis quai de Loire. Si quieres que lo hablemos antes, escríbeme.